Observatorio del Derecho Humano a la Vivienda Adecuada

En tiempos de Coronavirus, no todos pueden lavarse las manos

La crisis sanitaria provocada por la Covid-19 resalta la importancia del lavado de manos con agua y jabón como una de las claves para frenar la expansión de la enfermedad, pero sólo tres de cada cinco personas en todo el mundo disponen de instalaciones básicas para esta norma de higiene.

Al inicio de la propagación del Coronavirus, la Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó un mensaje sobre la importancia de la higiene: lavarse las manos es esencial para contener la propagación del virus y muchas otras enfermedades infecciosas.

Un estudio de este organismo indica que un correcto lavado de manos con agua y jabón evitaría alrededor del 44 por ciento de las muertes causadas por enfermedades diarreicas y el 25 por ciento de las infecciones respiratorias agudas que suponen la mayor causa de muerte de los menores de cinco años a nivel mundial.

Por desgracia, casi 3 mil millones de personas en el mundo no tienen cómo lavarse las manos contra el coronavirus, agrega la ONU, que hace un llamamiento a los ciudadanos: “Si tú tienes acceso a agua de calidad y jabón, sigue los pasos y únete a la campaña #ManosLimpias (#SafeHands en inglés). Por tu comunidad y por ti”.

Según la Fundación WeAreWater, en el mundo industrializado, el lavado de manos y el resto de la higiene corporal son prácticas domiciliarias habituales, pero sólo tres de cada cinco personas en todo el mundo pueden hacerlo.

Esto significa que el 40 por ciento de la población mundial, alrededor de 3 mil millones de personas, no tiene instalaciones de lavado de manos con agua y jabón en sus hogares.
Sin embargo, en los países menos desarrollados esa cifra puede ascender al 75 población.

La médica Katrina Maraboli Guerrero indicó a Los Tiempos que la falta de agua afecta, además de los niños que son los más vulnerables, a personas clave en el desarrollo de las comunidades como los maestros, los profesionales de la salud y las mujeres.

“La emergencia sanitaria provocada por el coronavirus que comenzó golpeando inicialmente a los países más industrializados, ahora está presente en Latinoamérica, África, Oceanía y Asia en zonas donde no tienen acceso al agua potable”, sostuvo Marabolí Guerrero.

Por su parte, el ingeniero agrónomo Corsino Huallata señaló que si bien la inversión en infraestructura ha sido durante mucho tiempo un problema en las áreas periurbanas o rurales, con el coronavirus, altamente contagiosa, el acceso deficiente al agua podría convertirse en una cuestión de vida o muerte.

Según datos compilados por la ONU, la situación en Haití, el país más pobre de América, es la más grave. La mayoría de los hogares no reciben agua corriente y dependen de grifos comunales, camiones de agua o manantiales a menudo contaminados. Menos de una cuarta parte de los hogares tienen instalaciones básicas para lavarse las manos con agua y jabón.

75% de la población de los países menos desarrollados no tiene instalaciones de agua para lavarse las manos.

La erradicación de esta pandemia debe servir para acumular conocimiento sobre protocolos y estrategias de higiene y servir para acabar con las endemias de la diarrea, el cólera y la neumonía, mucho más letales, aunque, paradójicamente, más conocidas por la ciencia médica que la Covid-19.

BOLIVIA

2,7 millones sin acceso permanente al agua. Alrededor de 2,7 millones de bolivianos, es decir un cuarto de la población total del país, no tiene acceso seguro y permanente al agua, lo que aumenta el peligro de contagio durante la pandemia del coronavirus.

Zonas periféricas y rurales vulnerables. La Constitución boliviana establece que el acceso al agua y al alcantarillado es un derecho humano, pero eso no se cumple en los barrios periféricos de Cochabamba, Oruro, y en el municipio de Palca, aledaño a La Paz, donde centenares de familias se abastecen de una pileta apenas durante dos horas a la semana o compran el agua a través de carros cisternas.

La falta de agua de cada día. En la zona sur de Cochabamba, el turril de agua se comercializa en 20 bolivianos, en desmedro de la economía de miles de familias.

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