Observatorio del Derecho Humano a la Vivienda Adecuada

COVID-19 y su impacto en el sector inmobiliario boliviano

La rápida desaceleración y la falta de liquidez en la economía a consecuencia del COVID-19 repercuten en la compra y venta de inmuebles, por lo que —según un analista y agentes inmobiliarios— el resultado será una caída de los precios del metro cuadrado (m2).

“Hay mucha gente que ha empezado a querer deshacerse de sus bienes. Muchos se han quedado sin empleo y no saben de dónde van a sacar liquidez ya que no hay plata. Todos necesitamos casa, pero la prioridad ha cambiado y la crisis habitacional ya no es relevante ante la crisis sanitaria que vivimos”, explicó a La Razón el analista económico Jimmy Osorio.

Añadió que a consecuencia de la pandemia del nuevo coronavirus la gente cambiará de prioridades, porque ahora necesitará liquidez para sus necesidades más apremiantes. “La consecuencia es que baje el costo del metro cuadrado. Al cambiar las prioridades de la gente, ésta está tratando de ya no tener acumulación de bienes financieros ni de inmuebles patrimoniales sino liquidez para emergencias. Estamos entrando a una etapa recesiva porque la economía está funcionando a pequeñísimas revoluciones y van a empezar a bajar porque para ir al médico se necesita efectivo, no un bien patrimonial”, puntualizó.

Para conocer más de cerca la situación que atraviesa este sector, este medio se comunicó con Marcela Rivas, agente inmobiliaria independiente, quien contó que durante la cuarentena rígida el sector se paralizó por completo.

“No hemos podido salir, entonces todo se ha estancado. Hasta los avisos de compra y venta han dejado de salir porque los periódicos no circulaban. Si bien hay gente que se ha apoyado más en el internet, la cuarentena rígida ha paralizado la actividad. Ahora que estamos en la cuarentena flexible algunas cosas más o menos se han activado ya que hay demanda de alquileres, pero no como lo normal”.

En cuanto a la situación de la compra y venta de bienes inmuebles, Rivas aclaró que por ahora los precios siguen manteniéndose. “Las bajas de precio son aisladas. (Sin embargo), los precios siguen altos en la zona Sur y sus avenidas principales, en Sopocachi y la Arce”.

También señaló que la gente tiene temor de invertir porque no sabe qué va a pasar a futuro. “Hay temor como para optar por un crédito bancario, no hay seguridad por la situación sanitaria y no sabemos si esto va a empeorar o mejorará la situación”, sostuvo.

Y añadió: “En el tema de las visitas para vender una casa o un departamento, la gente no quiere ir a verlos porque hay temor por las normas de seguridad. Esto nos quita el flujo de clientes”.

Carlos Chacón, agente inmobiliario, compartió su análisis sobre la situación y coincidió en que los precios bajarán en la medida que se mantenga la situación de inestabilidad a causa del coronavirus. “Hemos entrado a una cuarentena flexible, pero se puede volver a restringir las salidas. Ningún rubro así podrá desempeñarse bien y no habrá dinero circulante así que la gente comenzará a bajar precios, tampoco ya habrá inversiones para la construcción y los préstamos del banco serán difíciles de obtener. Las economías desarrolladas han vuelto a la casi normalidad y nosotros con economía pequeña y paralizada dónde vamos a ir a parar”, cuestionó.

Negocio. La compraventa de bienes inmuebles se ha paralizado debido a la pandemia.
Osorio apuntó que la caída de la demanda habitacional específica y precios también repercutirá en el sistema financiero. “Al haberse contraído la economía en 2014 mucha gente ya no tiene la seguridad de poder generar recursos. Antes podías acceder a la vivienda a través de un crédito que se te otorgaba por solvencia laboral, pero como se contrae la economía vienen sus efectos secundarios que son la inestabilidad económica, la inestabilidad laboral y ya no se hace sostenible porque las empresas se van cerrando. El Estado se va achicando un poco y para contrarrestar estos efectos el sistema financiero trata de resguardarse y ya no hay préstamos a simple firma como era antes”, agregó el analista económico.

Más allá del resguardo del sistema financiero, el cuentahabiente no está seguro de querer adquirir créditos a largo plazo de 15 años hacia arriba. “Una persona no sabe qué va a pasar con su vida, con su trabajo y estabilidad laboral y más aún cuando está en riesgo el tema de la salud se produce este fenómeno que la gente no prioriza gasto en la provisión de bienes patrimoniales porque no es una prioridad para la gente tener esto. Si tu vida está en riesgo, en una pandemia, lo que menos vas a querer es una casa”.

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