Observatorio del Derecho Humano a la Vivienda Adecuada

La marcha indígena es un conflicto por tierras

Miles de “avasalladores”, como se los suele llamar a los indígenas del occidente de Bolivia que migran hacia el oriente buscando mejores condiciones de vida, intentan ocupar tierras fiscales, posesiones de las comunidades originarias de esos lugares y una que otra hacienda de latifundistas. Los indígenas del oriente se sienten avallados y temerosos de perder sus tierras. Entre ambas poblaciones que tienen motivaciones y argumentos legítimos, se mezcla gente que espera sacar réditos políticos o económicos. Como en todo conflicto que atañe a las bases y que tiene como objeto la posesión de la tierra, aparecen loteadores, abogados, tramitadores, funcionarios públicos corruptos buscando dinero para sus cajas. Así nace un conflicto que puede llegar a convertirse en guerra civil alimentado por rivalidades regionales y una fuerte tensión política entre Santa Cruz y el gobierno central.

Para escapar de la pobreza, muchos campesinos de occidente migran hacia los centros urbanos engrosando la oferta de trabajo informal o migran hacia el oriente o hacia los países vecinos, particularmente  Argentina. Según las encuestas de hogares del INE, el 72 por ciento de ellos son pobres y el 42 por ciento sufren pobreza extrema. La razón por la que son pobres es que producen muy poco debido a la escaza disponibilidad de tierras útiles, a los bajos rendimientos por hectárea cultivada y a la saturación de la demanda de productos agrícolas comestibles en áreas urbanas. La oferta de muchos productos se enfrenta a la competencia de las importaciones legales e ilegales que tienen mejores precios debido a que los rendimientos físicos de la producción en sus países de origen son mayores a los de Bolivia, por ejemplo, mientras que el Perú logra producir 12 toneladas de papa por hectárea, nosotros apenas llegamos a la mitad, luego Perú puede vender su papa a un precio más bajo que nosotros. Algunos economistas sostienen que para evitar estas importaciones habría que devaluar, pero, para igualar precios habría que subir el precio de la divisa en 100 por ciento y además hacerlo con alguna frecuencia. Obviamente que eso no es posible. Algunas ONG y la cooperación internacional están empeñadas en aumentar los rendimientos físicos sin mucho éxito porque los campesinos saben que si aumenta la oferta, caerán los precios y no mejorarán su situación económica. Es un problema muy difícil de resolver, al cual hay que prestarle atención.

La migración desordenada al oriente, alentada por intereses políticos, no es la buena solución, pues choca con los intereses de los indígenas del oriente que legítimamente defienden sus posesiones y/o contra el cuidado del medio ambiente. Pero, se puede revertir algunas concesiones a latifundistas que tienen tierras del tamaño de algunos países europeos y que fueron obtenidas de gobiernos militares dictatoriales y hacer con ellos planes ordenados de migración con proyectos de producción sostenible. La implantación de esta estrategia necesitará el entendimiento y la comprensión de importantes sectores de opinión de Santa Cruz, lo que será difícil de lograr teniendo en cuenta la tensión existente entre esta región y el gobierno central.

Por otra parte, cabe preguntarse si de todas maneras habrá suficiente tierra para distribuir y si no hay estrategias alternativas que provoquen menos conflicto.

Llamó la atención de muchos políticos que comenzara la marcha de los indígenas del oriente sin el clásico pliego petitorio al gobierno porque no se dieron cuenta que el conflicto era entre dos pueblos en el que el gobierno no era el principal interpelado, aunque nadie niega sus falencias en el ejercicio de la responsabilidad de mantener el orden, hacer respetar las leyes, administrar el INRA y todos saben que también tiene su parte en las movilizaciones. Sin embargo, lo más grave que se puede reprochar al gobierno central y a la gobernación de Santa Cruz es el poco interés que muestran en comprender este problema y en proponer soluciones. Ignoran o fingen hacerlo que se trata de un conflicto entre dos pueblos, cada una con demandas legítimas, donde está en juego la supervivencia de mucha gente.

Para terminar, cabe señalar que aunque no es el tema principal del conflicto, en algo contribuiría a la búsqueda de solución que se abandonen posiciones agresivas de las autoridades y dirigentes y que se logre bajar la tensión entre el oriente y el gobierno central.

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